La
tarde del 31 decidí que era la más indicada para pasearme entre las casetas
que, en paralelo, recorren el Paseo de Coches del Retiro. Acababa mayo y aún
podía guardar los diez primeros días de junio por si me apetecía repetir
visita. Comencé desde La Rosaleda, con el resuello todavía alterado por la
cuesta que une a este singular enclave del Parque del Retiro a la plaza de Mariano de Cavia. En seguida, la respiración y
todo mi cuerpo se fueron relajando entre los árboles, los libros y los autores que
salían a mi paso. Parecía que esperaban mi llegada para
ofrecerme sus hojas, unos, recorridas por ríos de savia, otros, por ríos de letras
y, los últimos, con sus plumas cargadas de tinta para estampar sus dedicatorias
sobre una de ellas.
Me
gustaba ese día, tarde laborable, calor, -la manecilla larga del reloj apenas se
alejaba del número seis- y poco transeúnte que entorpeciese mis pasos. Las portadas de los libros me aguardaban, quietas, a un lado y a otro. Me
abandoné a la pura y simple observación, sin que un nombre más o menos conocido
de autor me distrajese de aquello que comenzaba a sentir como… un sueño. Noté
esa sensación de vivir algo irreal desde el momento en que pasé sobre la
imaginaria línea que marcaba el final, inicio para mí, de la larga hilera de casetas que flanqueaba, a un lado y a otro, el Paseo.
Continué
mi recorrido; a veces en zigzag, a veces volviendo sobre mis pasos
para detenerme sobre algo o alguien que parecía reclamar mi atención algún
segundo más del que le había dedicado. Y llegué a la caseta número 126. A mi
izquierda. Librería Muga. Dos folios de color amarillo colgaban por encima de
la cabeza del autor: {A partir de las 18.30 horas LUIS MIGUEL MORALES},
{Firma de ejemplares de su primer libro de relatos: “LA SOMBRA DE LAS HORAS”}. Y,
también sobre él, en los extremos de la caseta, dos carteles.
Casi
tropiezo con la cámara de televisión que le estaba enfocando: TeleK. Me fijé en
su expresión y en el movimiento de sus labios. No logré reconocer ni al autor
ni a su libro, pero una sensación de unidad con él se apoderó de mí. Yo estaba
en este lado del mostrador, del mostrador repleto de libros, de libros de
aventuras, de libros de poemas, de libros infantiles, policíacos, románticos,
de libros de relatos. Él, tras todos ellos, con uno entre las manos, “La sombra
de las horas”, mirándolo a veces, a veces lanzando sus ojos hacia la cámara,
hacia el micrófono, hacia los otros ojos que le entrevistaban. Un corrillo de
gente observaba la escena, discretamente separados, como esperando que acabase
la entrevista para reclamar su hueco frente a él, para guardar su dedicatoria
sobre la primera página del libro.
Me
coloqué en la fila mientras veía cómo se marchaban las periodistas paseo
arriba. Me llegó el turno. Nos miramos, nos sonreímos y no cruzamos una sola
palabra. Ya no hacía falta. Contemplé cómo el bolígrafo iba descargando con
paciencia su tinta sobre la página.
Para
Julio
31/5/2012
Luismi
Gracias
por compartir mi sueño…
flm12
Alargó
su brazo hacia mí, sosteniendo con firmeza el libro entre sus dedos, y en el
instante en que los míos lo agarraron la sensación de irrealidad desapareció
por completo.
Allí estaba yo, firmando ejemplares de mi libro, tras el
mostrador, como siempre había soñado. Sonriendo, nervioso, satisfecho.
A
las nueve y media, rodeado de mi gente, los cierres de la caseta bajaron. Y me
marché con la maleta vacía de libros y llena de ilusiones. Y con un par de
carteles dispuestos a adornar otras casetas de otras Ferias. En uno de ellos
están estampadas unas frases que nunca me abandonarán.
Gracias
a desdevallekas, entremontonesdelibros, laviejaenciandelazubia,
elprocesoimperfecto y mislecturasymascositas.
Gracias
a los que se pasaron la tarde del 31 de mayo de 2012 por la caseta 126 de la
librería Muga.
Gracias
a la librería Muga. Gracias a Goi y a Nacho, mis dos fieles guardianes en
la Feria.
Gracias
a mis amigos.
¡GRACIAS
FAMILIA!
Luis Miguel me
ha dicho que os cuente, a los que no conocéis mi blog o no sabéis de la
existencia de Julio, que este se pasea de vez en cuando por aquí para contarnos
sus vidas, sus, a veces, extrañas vidas. Y que no quiso dejar de pasarse por la
Feria del Libro de Madrid como hace todos los años.
¡Ah! Y para
los que no lo sepáis: quién os escribe estas líneas se llama Román.
Os diré que se habla de que Julio, Luis Miguel y yo, Román, somos la misma persona. Rumores…
Si queréis
conocer las demás vidas de Julio podéis marcar aquí.
Desdevallekas, poco antes de las cuatro de la tarde, en plena siesta estival. ¿Acaso la crónica que acabo de leer estará dentro de otro sueño? Le voy a decir a Kafeto que me pellizque... Muás.
ResponderEliminarEspero que Kafeto no te haya despertado de tu siesta...
EliminarMuases.
Me hubiera gustado acompañar a Julio en su paseo, y estar con él en el instante que firmaste su libro. Si me va a dar envidia al final nuestro Julio... Y desde luego animo que quien no lo conozca aún, marque en ese enlace que has dejado, que tiene muchas cosas este Julio que contar. ¡¡¡Felicidades de nuevo Román!!! Un gran logro el que has conseguido. Y es el primero!!! Que tienen que venir muchos más!
ResponderEliminarBesotes!!!
¡Pues anda que a mí! Me imagino llegar a Julio rodeado de mis blogueras... Aunque, pensándolo bien, casi mejor que no. Seguro que, con tan buena compañía, habría pasado de largo de la caseta para invitaros a tomar un helado cerca del Estanque del Retiro. Y yo ahí, firmando...
Eliminar¡Un besazo y gracias, Margari!
Ya estoy aqui, la tercera en concordia. Como siempre, me ha encantado tu relato y como dice Margari,que envidia me da Julio que ha podido recoger personalmente su libro dedicado.
ResponderEliminarComo ya he comentado con anterioridad, se ve en la mirada y la sonrisa de Luismi lo feliz que era en ese momento y me alegro muchisimo por ello, diselo de mi parte Román, besito
¡Vaya trío de comentaristas! Vale, ahora mismo se lo cuento a Luismi.
EliminarQue me dice que muchas gracias, pero que se sigue pensando lo del helado que le ha contado antes a Margari, que le han entrado celos de Julio...
No le hagas caso, Silvia.
Por mi parte, te puedo asegurar que lo que tú ves en las fotos es la realidad. Ya sabes que le conozco muy bien.
¡Gracias y un besazo!
Gracias, por compartirte de una forma tan especial.
ResponderEliminarY gracias a Julio, por existir.
Besos
Ya está, "colorao"... Creo que se me han pasado los celos de los que hablo con nuestras amigas blogueras. Porque sin Julio, no sé qué sería de mí. Te deben estar esperando con el helado al borde del Estanque. Lo mismo hasta alquiláis una barca.
EliminarEn cuanto pueda voy para allá.
¡Gracias a ti y un besazo!
Impresionante¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Enhorabuena, me alegro mogollón.
ResponderEliminarUn beso.
¡Muchas gracias, Miren!
EliminarUn besazo muy gordo.
Aún tengo un gran pesar por no haber podido ir... Tu sonrisa y tu felicidad manifiesta es el mejor regalo para una amiga que no te pudo acompañar. Un abrazo Luis
ResponderEliminar¡Yo también lo sentí! Llegarán más ocasiones. Mientras, disfruta de tu tarde como yo de la mía del 31. Lo tengo muy complicado, aunque haré todo lo posible por verte. Si no puede ser así: ¡suerte!
Eliminar¡Un besazo, Ana!
¡¡¡Enhorabuena!!! Me alegro mucho por tu éxito y por tus sensaciones inolvidables.
ResponderEliminarUn saludo.
¡Muchas gracias, amigo Pedro!
EliminarUn fuerte abrazo.
Cuando se unen inteligencia, pasión, sensibilidad y trabajo siempre se cumplen los sueños. Ya estoy esperando tu próximo ensueño y felicitandote por el cumplimiento de este primero... ¡Enhorabuena!...
ResponderEliminarUn abrazo
¡Por favor! ¿Esas cuatro palabras son para mí? Me quedo con la última para que sigas regalándome comentarios...
Eliminar¡Muchas gracias, amigo Pablo!
Un abrazo.
Gracias por compartir tus emociones con nosotros y enhorabuena por tu éxito.
ResponderEliminarSaludos
¡Muchas gracias a ti, Pakiko! Cuando se comparten las emociones con gente amiga, se disfrutan aún más.
Eliminar¡Un abrazo!
¡¡Enhorabuena compañero!! Espero que nos veamos pronto.
ResponderEliminar¡Gracias, David! Seguro que nos veremos en algún evento.
Eliminar¡Un abrazo!
¡¡¡Enhorabuena Román!!! es tu sueño hecho realidad, y cuando un sueño se cumple, el alma danza en algaradas de luz. Me alegro infinito por ti, y te deseo que para el próximo año, tengas otro nuevo libro que firmar, y a este le sigan, y le sigan... más.
ResponderEliminarUn abrazo con una lluvia de felicidad.
Ángeles, ya estaba bastante mojado de felicidad y ¡me acabas de empapar!
EliminarMuchas gracias por tus deseos y espero que se cumplan. Haré todo lo posible para que sea así.
¡Un besazo!
enhorabuena!!Roman , me quede con las ganas de ir a esa feria, pero el trabajo me lo impidio, pero puedo decirte que mi gran padre me compro tú adquisición!!! era algo personal! que tú suerte prosiga!!Lucía.
ResponderEliminar¡Gracias, Lucía! ¡Qué ilusión me hubiese hecho verte allí! Que me hubieses dicho: soy Lucía, una de tus primeras seguidoras. Siento que no haya podido ser así, pero solo con lo que me dices ya noto otro brazo más que me acompaña en... Iba a decir mi sueño, pero creo que ya estoy despertando... Ya voy notando los pellizcos...
Eliminar¡Un besazo enorme!