sábado, 1 de agosto de 2015

Sin piel



Encuentras ese día que has buscado toda la vida
y es ahora que ya no estás desnudo, que tu piel
se ha guardado tras capas y capas de promesas,
de disculpas, de momentos inciertos.

Refugias ese último aliento entre gotas de café y rebanadas
de pan tierno, sobrepones el sol a tu plomizo yo, casi inerte,
y comienzas la frenética carrera de tus dedos que se lanzan
en pos de lo que nunca quisiste fijar a tu cuerpo.

No es tarde, lo sientes, te dices de nuevo lo que un día
soñaste mientras las frías losetas de la cocina parecen
reírse de ti. Se mofan con cada jirón de vida que
desgajas sobre ellas. Después, parecen pensar,
darse cuenta de su error,
y sotierran en cemento aquel lastre
que ocultaba sus juntas. Se alían contigo.

Abrazas las horas que ya no son últimas
y vives la historia que creíste olvidada
entre los manuscritos abandonados de la estantería.

Recuerdas que a ti nunca te gustaron los finales cerrados.

sábado, 25 de julio de 2015

Morib(m)undo


La NASA ha logrado la fotografía perfecta. Nítido. Ni siquiera una grieta que asuste. Ese azul. Quizá sea la lucidez que se pasea ante el moribundo. 

lunes, 13 de julio de 2015

¿Y el lunes?


Generación Subway de Playa de Ákaba

Este lunes os hablo de la Generación Subway, que nació el año pasado de la mano de la editorial Playa de Ákaba y en la que este año tendré la oportunidad de participar en el segundo volumen editado, tanto en poesía como en relato breve. Os dejo el enlace a la web de la editorial en la que podréis saber algo más del ideario Subway, y también comparto con vosotros la emoción de alguien que espera la llegada del mes de octubre para que un nuevo tren parta de la estación. Acompañado de grandes escritores y amigos. Y entre ellos una poeta y escritora muy especial: Concha Morales. 


...No vieron nada, era imposible en aquel espacio ocupado por un solo color, el negro. Otra vez el túnel como si atravesase la ciudad por las interminables avenidas ocultas de su metropolitano. Se tendió sobre la cama. Acarició el anillo. Solo el roce de las yemas de sus dedos. Escozor. Combustión. Inicio. Una puerta lejana se abría... (De Ada, mi aportación al volumen de relato breve)

lunes, 6 de julio de 2015

¿Y el lunes?




Hay días que te esperan agazapados tras la puerta del último sueño y que la única misión que deben cumplir es burlarse de ti. Están programados para romper en añicos contra el suelo el vaso con el que acabas de enjuagarte los dientes, para quemarte la punta de la lengua con la leche que calentaste en exceso en el microondas, para hacer desaparecer la corbata que hoy tenías que ponerte, la que te regaló la madre de Elisa. Sí, hoy que vas a comer con ellas para intentar unir lo que ya es imposible aunque vuelvas a desenroscar el tapón del tubo de pegamento con rutinaria ilusión. Porque la madre de Elisa hace mucho tiempo que juega en el equipo contrario, quizá desde que te regaló esa corbata de color amarillo con dibujos que aún no sabes qué significan y recibió tu reproche en forma de beso. El día ha decidido por ti, lo piensas, sabe que no quieres vivir con Elisa, lo sabe. Tú ya no crees que se burle de ti. Le sientes tu aliado. ¡Para qué vas a ir a esa comida! No te importa que por fin aparezca la corbata debajo de los calcetines de deportes del tercer cajón del armario. Fue él, jamás la habrías metido ahí. Él te dice que aunque te hubiese gustado esa corbata y la madre de Elisa y tú os cayeseis muy bien no es tu chica, no es la que quieres para compartir el cojín que usas para dormitar después de comer mientras oyes a los vecinos hablar en la pared de detrás del televisor. No. Das las gracias a la madre de Elisa por odiarte, por regalarte esas corbatas, por no permitir que Elisa y tú viváis juntos, porque Elisa no hace nada que la madre de Elisa no quiera que haga. Le das las gracias a él también por abrirte los ojos, por estar día tras día agazapado, hasta hoy, hasta que hoy te lo ha dicho a la cara, ha roto el vaso, ha quemado la punta de tu lengua. Te colocas la corbata y vas hacia el teléfono. Marcas sus números. Contesta Elisa. Y se lo dices, le dices que encontraste la corbata, que sigues sin saber, y no te importa, qué demonios son esos dibujos, le dices que no vas a comer con ellas, le dices que el día no se burlaba de ti. Y cuelgas. Y te vuelves a la cama. Y ves que el día se acuesta junto a ti. Os dormís.

lunes, 29 de junio de 2015

¿Y el lunes?


Pensar


Este fin de semana lo he dedicado por completo a hablarme por teléfono; móvil, por supuesto, para eso tengo la tarifa plana. El sábado me despertó (el móvil), serían las cinco de la mañana cuando comenzó a sonar y me levanté de la cama de un brinco, sobresaltado. Os podréis imaginar que las primeras palabras que me dediqué no fueron muy afectuosas. Estuve a punto de colgarme. ¡A quién se le ocurre llamarse a esas horas! Más tarde parece que me fui calmando y logré soportar una conversación extraña e inoportuna. Me estuve contando cosas que quizá por lo temprano de la hora me resultaron novedosas y eso hizo que fuese tomando confianza conmigo mismo. A las doce de la mañana apenas si guardaba un poso de rencor por el madrugón, es más, es posible que estuviese más despierto que otros sábados a esa hora. Continué hablándome y contestándome, en ocasiones hasta atropellaba a mis propias palabras. No podría concretar de cuántos temas discutimos (no pocas veces acaloradamente) pero tengo la sensación de que me ha servido para conocerme mucho mejor. A veces uno no sabe cómo acierta en las decisiones que toma pero es evidente que ocurre, y en esta ocasión tengo muy claro que atiné de pleno. De no ser porque la batería se me agotó hace unos diez minutos, aún seguiría hablándome sin importarme que a estas horas ya debiera estar vistiéndome para ir al trabajo. Es lunes y son las siete de la mañana. Justo antes de morir el móvil he podido comprobar que tenía unas veinte llamadas perdidas, unas cuarenta notificaciones del “face” y unos cien “whatsapps” pendientes. Creo que ya sé lo que voy a hacer con él (el móvil). Lo voy a incinerar y esparciré sus cenizas en el interior de una tienda de telefonía móvil. He decidido que a partir de hoy ya no lo necesito para pensar, incluso voy a hacer todo lo posible para sobrevivir sin él (sin el móvil).

lunes, 22 de junio de 2015

¿Y el lunes?


La tortuga

Este fin de semana he alquilado una tortuga y nos hemos pasado todo el tiempo en la bañera. Pensando. Unas veces lo hacía ella y otras yo. Fue fácil leernos los pensamientos; lo primero que dije en la tienda de mascotas es que por favor me alquilasen una tortuga que dominase la telepatía. No tuve ningún problema ni malas caras, de esas que delatan algo extraño entre los dos interlocutores, todo fue como la seda. 25 euros, gracias. Me la llevé en una copa de vino grande (de las de tinto), de un juego de seis que me regalaron hace un par de años para mi cumpleaños. Solo me quedan dos copas y creí que sería una buena manera de transportar a la compañera de los siguientes dos días. Me encanta cómo piensan las tortugas, razonamiento a razonamiento, sin prisas, sin intentar llegar a la conclusión antes de que las premisas queden sobre la mesa (en este caso sobre el agua jabonosa de la bañera…). No estamos muy acostumbrados. Por eso al principio me costó un poco, incluso hubo un par de veces que interrumpí sus pensamientos. No fue complicado volver a su ritmo, más bien fue ella la que atemperó la situación: no movió ni una de sus ideas, las mantuvo flotando sin prestarme atención, por eso no tuve más remedio que frenar y regresar al cauce palabra a palabra.

Hoy es un lunes raro, debo devolverla a las doce de la mañana, si no me cargarán un diez por ciento a la cuenta. Aún seguimos en el agua, aunque el jabón ha desaparecido por completo. Me está mirando. Creo que se siente muy a gusto. Y yo también. Quizá llame a mi jefe. Además, este peso que noto en la espalda no me deja moverme…  Se está muy bien en el agua, sí.

martes, 16 de junio de 2015

El dedo índice de mi mano izquierda


Mi dedo sigue señalando en Amazon, aunque la portada sea distinta es el mismo, son las mismas historias. Si deseas saber a dónde apunta, pásate y descárgatelo en tu móvil, en tu Kindle, en tu ordenador…

viernes, 29 de mayo de 2015

Relatos ganadores del II Certamen de microcuentos Vallecas Calle del Libro


En mi barrio las hojas de papel blanco no solo guardan palabras,  guardan sentimientos. Sentimientos de escritores como Fernando, Sandra, Manuel, Rocío, Patricia y Manuel (sí, otro). Doscientas palabras contienen tantos...  Y en mi barrio, ayer por la tarde, nos emocionamos Koncha (con K), Antonio, Pablo, Manuel (sí… otro Manuel), Pepe, Freya, Luis Miguel y los vecinos que se acercaron a nuestra librería Muga, al escuchar (o quizá volar) a “la vecinita de al lado”, a “la anciana con ese tipo raro y culto…”, a  “la Juana”, a “los huevos de avestruz”, a “la niña sola…”, a “la Comunidad”. Entre Vallecas Todo Cultura, Bartleby Editores, Poekas y la librería Muga, seguiremos intentando sacar adelante cada año en mi barrio, en nuestro barrio, en esta Vallecas cuya única frontera es ese azul que encontramos, siempre, ahí arriba, vuestro Certamen de microcuentos Vallecas Calle del Libro. Ahora, a volar (sin quizá)…


 Ganador Comunidad de Madrid (Fernando González del Hierro Cilla)
La solemnidad del momento

LA VECINITA DE AL LADO, con la música zumbando a todo trapo, su madre canturreando en la cocina mientras la olla exprés pita como una condenada, el gordinflón del tercero arrastrando lo que parecen bloques de hormigón, el bestiajo de arriba aporreando el tambor, un nene que berrea sin dar tregua, el mecánico martilleo del ascensor... Y en la calle, bocinazos por doquier, una ambulancia que aúlla sin cesar, el camión del butano atronando al barrio entero, la machacona cantinela del chatarrero ambulante, ese perrazo de enfrente que no se calla ni a tiros, un avión de reacción en vuelo rasante, dos enamorados que se pelean, la risotada de un viandante al pasar bajo la ventana, frenazos, chirridos, golpes, gritos...  
—¡Ya está bien, esto es demasiado!... ¡Así no hay forma de concentrarse ni de hacer nada de nada! —ruge Silverio, el solitario del primero derecha, con la gruesa soga anudada al cuello, incapaz de hallar el momento apropiado para saltar de la silla con la solemnidad y el sereno dramatismo que el momento requiere.


Ganadora resto de España (Sandra Monteverde Ghuisolfi)
Libros, libros

A primera vista los libros se apilaban sin orden ni concierto. Los había de todo tipo: gruesos tomos de enciclopedias con mapas, figuras y exhaustivas explicaciones de inverosímiles lugares, rarísimos animales e inventos increíbles, diccionarios tipo mamotreto con finísimas e infinitas páginas de bordes dorados, colecciones completas de los maestros del “suspense”: Chandler, Christie, Ross y novelitas rosa con rastros de pintalabios en las tapas y hojas amarillentas, arrugadas por inconsolables bautismos lacrimales.
Tras habituarse al caos, se podía distinguir una especie de lecho confeccionado con incunables y clásicos primorosamente encuadernados en cuero con bellas letras en dorado; cuatro taburetes de Stephen King, Lovecraft, Poe y Hichcock rodeaban una tabla de madera a modo de mesa, apenas sostenida por varias columnas temblequeantes de coloridos cuentos infantiles.
Escoltada por dos amables enfermeros la anciana miró desde la puerta sus tesoros primero y su barrio después y resignadamente se dejó conducir hasta la ambulancia. Tras acomodarla en un sillón, el médico comprobó que estuviera cómoda y segura, luego se retrepó en el asiento delantero dando orden de partir; finalmente miró la planilla y rubricó con su firma el diagnóstico: un tipo muy raro y especialmente culto de Síndrome de Diógenes.


2º Clasificado Comunidad de Madrid (Manuel Peiró Serrano)
Canto de sirenas.

Hoy pensaba en la Juana. La señora que pasea por la calle con ese chucho enano y lanudo al que habla como si fuera una persona. Esa Juana que siempre saluda con algo distinto a un hola cuando pasa a tu lado. La de años incontables, imposible pelo negro y figura fina. La que siempre ha vivido aquí. Esa mujer que es barrio.
Cavilaba en cómo la costumbre desenfoca y agota la vida.
El otro día en el bar alguien contaba algo de un cabrón que dio una paliza tremenda a una mujer ahí mismo, en la plaza. Que la gente gritaba desde las ventanas y que más de uno salió en su ayuda demasiado tarde. No le pillaron, pero el parroquiano jura que lo harán.  Por éstas, que si no lo hace la policía lo harían los vecinos.
Y entonces recordé el jaleo que se montó el jueves en la calle. Estaban las furgonetas del SAMUR, la Policía Municipal e incluso dos coches del Cuerpo Nacional de Policía. Una sinfonía de flashes y luces parpadeantes que herían los ojos. Un ruido cacofónico de sirenas desacompasadas y ayes atronadores.
Hace días que no veo a la Juana.


Finalista Comunidad de Madrid (Rocío Lerma Sánchez)
De lo que se come se cría.

Desde que un bar del barrio incluyó en su menú huevos de avestruz se han notado ciertas alteraciones entre los vecinos. Los oftalmólogos han informado del exagerado crecimiento de las pestañas de sus pacientes y los masajistas no dan abasto para relajar cuellos que parecen querer alejarse de sus escotes y collares de perlas. En las emergencias se han dado casos de intoxicaciones alimentarias producidas, según los correspondientes lavados de estómago, por un consumo desorbitado de flores, hierbas y saltamontes. De ahí las quejas de algunos operarios de parques y jardines que afirman haber visto paseantes pastando en el césped. Hasta los bomberos han tenido que intervenir en el rescate de algunos residentes que habían escondido sus cabezas en las alcantarillas, asustados por el chillar de las sirenas o el estruendo de los martillos neumáticos. Según la última hora de una radio local, cada vez son más los vecinos que vagan por las calles con ojos inmensos y tristes por no saber volar.



Finalista Comunidad de Madrid (Patricia Collazo González)
Culpable

A cada vuelta del tambor de la lavadora, observa preocupada la mancha roja que no termina de diluirse. Ha girado el colchón, dejando no visible el círculo acusador. Está enferma, pero no puede decírselo a su padre. Él llegará del trabajo a las nueve y solo querrá ver la tele comiendo el guiso del sábado recalentado. Por ahora, se las ingenia para detener su mal con trozos de algodón que renueva periódicamente. Algo malo ha hecho, está segura. Por eso merece morir con solo once años. Tal como vaticinaran las vecinas del barrio el día en que mamá murió: una niña sola con su padre, no iría por buen camino.



Finalista Comunidad de Madrid (Manuel Montesinos Montero)
La Comunidad

En cuestión de segundos se estrelló contra el suelo derrotado en su batalla contra la gravedad. Quedó demostrado que ninguna de las partes de su vertebrado cuerpo era hueca, a excepción de su  cabeza, de la que, tras el impacto, manó un hilo bramante de sangre sólida que circuló por el asfalto de la calle principal de nuestro barrio, en línea recta, hasta la alcantarilla de la esquina.
Había pasado por el primer piso, a máxima velocidad,  en picado,  pero ya en silencio, aceptando su destino inminente, sin gritar, vencido, con los brazos abiertos en  forma de aspas y las palmas de las manos extendidas, en un último intento de poder llegar a volar a golpe de ala.
En un plano anterior, a la altura del tercer piso, intentó salvarse y maniobró dos rizos looping para agarrar la cuerda del tendedero que  se rompió y le bordó un lazo mortal que le seccionó el cuello.
Más arriba, desde la terraza,  su mujer, la maestra de ciencias, madre de sus hijos y monitora de vuelo aficionada, le dio el empujón que todos necesitan la primera vez. Tranquila miró cómplice a sus vecinas segura de que le guardarían el secreto.






martes, 26 de mayo de 2015

Fallo II Certamen de microcuentos Vallecas Calle del Libro



Se acerca el jueves... Mientras, os dejo con los finalistas de Comunidad de Madrid y con la ganadora de Resto de España. Ya sabéis que quién ha sido el ganador, segundo clasificado y finalistas de Madrid, no lo desvelaremos hasta la entrega de premios el próximo jueves, 28 de mayo, en la librería Muga, a las siete de la tarde. Merecerá la pena repetir una velada tan emotiva y literaria como la del año pasado. Enhorabuena a la ganadora por el Resto de España y a los finalistas de Madrid.

Finalistas de Madrid (por orden alfabético)

Canto de sirenas
Manuel Peiró Serrano

Culpable
Patricia Collazo González

De lo que se come se cría
Rocío Lerma Sánchez

La comunidad
Manuel Montesinos Moreno

La solemnidad del momento
Fernando González del Hierro Cilla


  
Ganadora de Resto de España
Libros, libros

Sandra Monteverde Ghuisolfi


También deciros que a continuación de la entrega de premios habrá un coloquio muy interesante, os copio el enlace al blog de Muga: http://larevistademuga.blogspot.com.es/p/vie-28.html
¡Nos vemos el jueves!

martes, 5 de mayo de 2015

Jack Lemmon quizá en diez minutos


Una técnica de reproducción asistida muy frecuente en el mundo de la escritura es la inseminación artificial (de donante). En nuestro hermafrodita mundo, los escritores a veces la elegimos y construimos una historia a partir de una idea dada, como en el caso de los certámenes de temática dirigida o en los que nos obligan a incluir una o varias palabras ya proporcionadas en las bases. ¿Por qué os cuento esto? Porque me ocurre en ocasiones que una obra así pensada me parece no publicable, como si debiera esconderse en el cajón si no ha sido seleccionada y revelada por los convocantes. Solo en ocasiones, y no es este el caso. Os dejo con un micro escrito para un certamen en el que “elevamos sueños” era la frase obligatoria.

Jack Lemmon quizá en diez minutos 

Mira el reloj y comprueba que faltan diez minutos para que las puertas del edificio abran. Aún tiene tiempo de acomodar el puño de la camisa entre las yemas de los dedos y la palma de la mano y, tras lanzar una mínima bocanada de aliento, lustrar el letrero dorado: Elevamos sueños. Con un leve movimiento de hombros recoloca la chaqueta del uniforme y pulsa el botón del último piso. Sale a la terraza a contemplar, solo un minuto, la recién atusada cabellera de la ciudad. Regresa a su refugio y, al cerrarse las puertas, suspira; de nuevo el sonido de las poleas le hace sentirse Shirley MacLaine.  

domingo, 26 de abril de 2015

Un vallecano en La Noche de los Libros de Madrid el día de Sant Jordi


Un vallecano en La Noche de los Libros de Madrid el día de Sant Jordi

Vallecas, las diez y veinte de la mañana. Huele a brisa salada en mi barrio. El autobús 57 me dejará en Atocha en poco menos de media hora. Antes de llegar a la plaza del Reina Sofía una manifestación me advierte de que estamos en Madrid, de que aquí a los libros les cuesta despertarse en este día 23 de abril, de que la Cuesta de Moyano está tan acostumbrada a las protestas como a su olor de libros de esos que guardan literatura escrita en mayúsculas entre sus tapas. Debo darme prisa, a las once abren el Gran Salón de Lectura de La Noche de los Libros los compañeros de Playa de Ákaba con su Madrid Animal Literario. Cierto y acierto de título. Por una vez la Comunidad de Madrid, institución, también acierta en algo y baja la literatura a las calles, a esta plaza de losetas fabricadas con cultura. No, esto no es la Barcelona de los dragones y de las rosas, aunque me sigue llegando ese fuerte olor a brisa salada que me acompaña desde allá, desde ese puerto de mar de mi barrio, al otro lado de la M-30. Poca gente por los sillones de la plaza. Poca gente y buenas letras leídas desde la tarima. Me viene el recuerdo de la parada del Paseo de Gracia del año 2013. Vuelvo a estar junto a ellos: (In) DEPENDIENTES DE TI. Compañeros. Pero estamos en Madrid, olvídate. Recorro el Paseo del Prado, Recoletos, llego hasta Colón y le contemplo allí arriba, sin mar cercano al que señalar, aunque estoy seguro de que a él le llega también la brisa vallecana. Turistas, muchos turistas. Madrileños también por las calles, imagino. Y manifestantes. Siempre. No hay más remedio que protestar. No, no hay rosas ni apenas libros. Es que vosotros tenéis la Feria del Libro y nosotros solo tenemos este día, un único día, cómo no va a rebosar la ciudad de fervor literario. A nosotros también nos gustaría disfrutar durante más de dos semanas como vosotros con vuestra Feria. Sí, no os faltaba razón. Vale. Pero añoro más que nunca ese Sant Jordi de 2013.
Calle Alcalá, Andrea, veinte años y el cartoncillo que cuelga de su cuello gracias a una larga cinta roja: Save the children. Luismi, me llama Luismi. Me emociona que una cría de 20 años me llame Luismi y me acorrale con esa solidaridad y concienciación que tantas personas no han sentido ni sentirán nunca en la vida. Le confieso que soy escritor. Porque hoy soy escritor, solo eso. Eso. Durante veinticuatro horas no soy ni siquiera persona, soy escritor. En el Círculo de Bellas Artes no comienzan a leer El Quijote hasta las seis de la tarde. Las poesías del Salón de la ONCE no vuelven hasta las cuatro y cuarto de la tarde y no he oído a ningún poeta. Sigo sin ver rosas por las calles de Madrid. ¡Claro! Es que aquí es La Noche de los Libros. Tendré que esperar a que el sol se vaya escondiendo tras los tejados.

Son las seis y media en la plaza del Reina Sofía, he quedado de nuevo con la gente de Playa de Ákaba. Soy un afortunado, formo parte del jurado de un concurso de microrrelatos que organizan ellos. Durante una hora, cualquiera puede acercarse y entregarnos un máximo de quince líneas que hable de sueños… Tras la tarima comienzan a traernos los folios. Ángel, Antón y yo nos asustamos un poco… ¡Que esto se llena! Noemí no para de traernos más folios. Y las chicas de la organización de la Comunidad de Madrid, también. Y algún chavalito despistado que llega hasta nosotros. Desbordados. Lees. Y opinas para ti. Y nos decimos que no nos va a dar tiempo. Y nos dicen que tenemos menos tiempo, que hay que decidir. Y decidimos, aunque sabemos que es imposible ser justo. Aunque sabemos que somos justos. Y me conmueve que la chica que gana el primer premio esté como un flan. Y la segunda premiada, también. Y nos subimos a la tarima y mientras Ángel lee el resultado veo que la plaza está repleta de gente. Nos han llegado casi cien micros en una hora… Por un momento retrocedo porque siento que una ola enorme nos va a empapar a todos. Esto sí es. La Noche de los Libros de Madrid en el día de Sant Jordi. Veo al santo montado en su caballo ir detrás del dragón que acaba de levantarse de una de las sillas de la terraza; apenas le dejó disfrutar de su bocata de calamares. Bajamos de la tarima con los nervios y las emociones merodeando la plaza y me despido de todos. Ha venido la familia, ahora nos toca a nosotros comernos el bocata. Veo libros y flores por todas las partes. Y mi piel siente esa humedad mediterránea. Regreso a casa; no cerraré la ventana del dormitorio, estaré toda la noche oyendo el rumor de las olas. Seguro que me cuentan historias.

sábado, 18 de abril de 2015

La noche de los libros y de los micros


Os transcribo las Bases del concurso de microrrelatos en el que tendré la fortuna de participar como integrante  del jurado junto a compañeros de Playa de Ákaba, en un día de libros que se desarrollará en el Gran Salón de Lectura de La Noche de los Libros (Pza de Sánchez Bustillo, la del Reina Sofía) el próximo jueves 23 de abril. Si estáis o sois de Madrid, no podéis dejar de traer vuestro micro. Además habrá muchas actividades durante el día y lectura de micros. Os espero entre las siete y las ocho de la tarde con vuestro folio debajo del brazo.

Concurso de microrrelatos
«Cuéntanos tu sueño en 15 líneas»
BASES
Género: Microrrelato
Premios: 1º premio 200 euros
2º premio 100 euros
Abierto a: personas mayores de 18 años
Entrega de textos: 23 de abril de 2015, de 19.00 a 20.00 h en el Salón de Lectura al aire libre de La Noche de los Libros. A las 21.00 h del mismo día, se anunciarán los ganadores y se entregarán los premios.
Detalles de las bases
LA NOCHE DE LOS LIBROS convoca el Concurso de Microrrelatos «Cuéntanos tu sueño en 15 líneas», con arreglo a las siguientes bases:
1 - Podrán participar en este concurso personas mayores de 18 años, con obras escritas en castellano, de tema libre; un solo trabajo por autor. Se presentarán únicamente en formato papel, siguiendo las indicaciones que se detallan en las presentes bases.
2 - Las obras, originales, inéditas, incluido Internet, y no premiadas en otros certámenes, se entregarán presencialmente en el Salón de Lectura de La Noche de los Libros (c/ Sánchez Bustillo, Madrid) única y exclusivamente el día 23 de abril de 19.00 a 20.00 h.
Los trabajos presentados a este concurso deberán incluir título de la obra y los siguientes datos del autor: nombre y apellidos, DNI, teléfono de contacto y dirección email. No se aceptará ningún trabajo que no incluya estos datos.
3 - Los trabajos pueden escribirse a mano u ordenador, en ninguno de los dos casos superarán las 15 líneas.
4 - El plazo de presentación finaliza el día 23 de abril de 2015 a las 20.00 horas en el Gran Salón de Lectura de La Noche de los Libros (Plaza Sánchez Bustillo, Madrid)
El fallo se dará a conocer a las 21.00 h en la misma plaza y se entregarán los premios.
No se mantendrá
correspondencia ni comunicación con los participantes no premiados.
5 - El premio consistirá en la entrega de 200 euros para el ganador y 100 euros para el finalista.
Los ganadores leerán en el atril su microrrelato premiado.www.escrtores.org
La organización se reserva el derecho de publicar de forma online o en cualquier otro tipo de soporte los dos textos ganadores y fotografías de los ganadores recogiendo su premio.
6 - El jurado estará formado por tres personas elegidas por La Noche de los Libros. El mismo podrá resolver aquellos casos no contemplados en las presentes bases, así como las dudas que puedan surgir sobre su interpretación. Se valorará especialmente que el texto se ajuste al lema «Cuéntanos tu sueño en 15 líneas», por el que se rige este concurso.
7- Si el autor hiciese posteriores publicaciones del microrrelato ganador estará obligado a citar el premio obtenido.
8- La presentación de originales al certamen implica la total aceptación de estas bases.

jueves, 16 de abril de 2015

Un verso no lo escribe el poeta



Un verso no lo escribe el poeta

La metáfora, incapaz de comprenderse a ella misma, grita
su miedo y desamparo,
la rima llora mientras piensa que jamás encontrará su eco,
la elipsis esquiva los espejos,
el hipérbaton no da con la manera de ser libre.

No te engañes, un poema no lo escribe el poeta.

jueves, 9 de abril de 2015

Artículo abril VallecasVa: Los cínicos

Os dejo con el artículo que publico en el número de este mes de abril de VallecasVa.

Los cínicos

Los filósofos cínicos consideraban la cultura como un síntoma de corrupción y decadencia. Hoy en día el significado de cinismo ha derivado hacia  desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables. Los cínicos  (tomemos en cuenta la actual acepción) que manejan a su antojo nuestro país, han debido beber de la escuela cínica por el odio que le tienen a la cultura, a la que han intentado aniquilar a toda costa en estos tres eternos años de régimen. Curioso juego de palabras y de significados. Y por seguir jugando con las palabras, curioso también que el nombre de su partido político (Popular) signifique justo lo contrario a lo que ellos son: Perteneciente o relativo al pueblo. Me quedo con la palabra popular y la uno a cultura: Cultura popular. ¿A que ahora sí? Ahora podemos leer más relajados y sin que la sangre se nos suba a la cabeza. Esto es de lo que siempre hemos disfrutado en nuestro barrio, en Vallecas, de la cultura hecha por y para nosotros, del atrevimiento de acercar hasta el último vecino la pintura, la danza, el teatro, la poesía, la música; por medio de las asociaciones de vecinos, de agrupaciones culturales; gracias a los trabajadores de los centros culturales, de las bibliotecas públicas, de los centros educativos; sin pretender otra recompensa que el reconocimiento, y con unos presupuestos públicos que en la mayoría de los casos no existen o son exiguos. Desde mi parcela, como escritor, me conmueve ver cómo la poesía (esa moribunda siempre viva) recorre los centros culturales y los institutos y los centros de mayores de la mano de grupos como Poekas que, mientras acercan la cultura, se  llevan en su memoria caras de felicidad o descubrimiento.
Combatir el cinismo: Este año hemos vuelto a convocar desde Vallecas Todo Cultura, aprovechando la celebración de una nueva edición de Vallecas Calle del Libro (y gracias a la colaboración de Bartleby editores, Librería Muga y Poekas), el Certamen de microcuentos Vallecas Calle del Libro. Solo es necesario un ordenador y dejarse llevar, pensar una historia pequeña, mínima, de amor, social, fantástica, que contenga entre las doscientas palabras que construyen el cuento, una: barrio. ¿Por qué esta palabra? Porque desde nuestro barrio podemos plantar cara al cinismo; porque la mejor manera de luchar contra este cinismo es abrir la mente y compartir. En Vallecas somos muchos los que aportamos un granito de arena para que ese mar soñado por nosotros (que en este caso es un mar cultural) exista, sea una realidad. Que un chaval del instituto, una jubilada, una chica que se llama Alicia y está esperando su primer trabajo, un empleado que aprovecha sus horas libres para escribir o una poeta busquen esa historia que moldear en un microcuento, simboliza que se están enfrentando al cinismo, con el significado actual. Jugando…
Juegos
La primera vez sentí ansiedad. No paraba de moverse el cajón, como si quisiera abrirse. Duró cuatro o cinco minutos. La noche siguiente ocurrió lo mismo; en cuanto lo guardé. Esperé unos instantes, y lo saqué para dejarlo encima de la mesilla. Tuve que hacerle hueco entre la lamparita, el vaso de agua y los pañuelos de papel. Se tranquilizó.
En una semana no volvió a suceder nada raro. Ayer, al quitarme las gafas, noté que se ponía nervioso; pensé que igual quería que lo metiese entre las sábanas, conmigo. Me dio lástima, pero no lo creí conveniente. Hasta que nos dormimos, no dejaron de susurrarme sus tapas.
Esta noche huele a un perfume distinto, más sensual. Incluso me parece que ha dejado escapar de entre sus páginas, por un instante, el bajo de un picardías de seda de color negro.

Sigamos escribiendo, sigamos pintando, sigamos cantando o tocando un instrumento musical. Y sigamos disfrutando en las calles y en los lugares públicos de nuestro barrio de lo que otros nos ofrecen. Los filósofos cínicos no conocieron Vallecas, no hubiesen pensado lo mismo sobre la cultura de haber vivido en nuestro tiempo y en nuestro barrio.