Después de comer, sentado en su orejero, cerraba los ojos y se moría.
Mamá me decía que no, que cómo podía decir esas cosas, que papá se quedaba
dormido. Pero yo siempre supe que se moría. Cuando dejaba de morirse le daba un
beso, él me sonreía y me guiñaba un ojo.
La noche que papá no dejó de morirse, mamá lloraba. Me llevó a la cama y
no pude darle el beso. Entonces supe que se había dormido.
¡¡Ayyy!! amigo Luis, estos toques de abrir en carne los relatos me gustan. Felices sueños para su papá.
ResponderEliminarAbrazos
Los papás nunca se mueren, duermen...
Eliminar¡Un abrazo y gracias, amigo!
Pero que golpe seco más bonito, no, quizás una palmada de esas que de verdad despiertan a quien estamos dormidos. Gracias Luis Miguel
ResponderEliminarGracias a ti, Angelines, por venir a leerme. Y tú de dormida nada, despierta y muy despierta...
Eliminar¡Besazos!
Muy bueno Luis Miguel, me parece un microrrelato sensacional para despertar al mas dormido.
ResponderEliminarBesos.
Vosotros ya traéis los ojos muy abiertos, Rafaela.
Eliminar¡Gracias y un besazo!
Hola Luis... da lugar a la reflexión este microrrelato... me ha gustado
ResponderEliminarTodos los papás deberían dormir... nunca morir
Besos
Siempre hay que escuchar lo que piensan los niños, Mela. ¿Verdad?
Eliminar¡Gracias por estar, y un besazo!
Hoy me has puesto nostálgica, me has hecho recordar... Señal de que de nuevo has conseguido crear un gran microrrelato.
ResponderEliminarBesotes!!!
Un poquito de nostalgia de vez en cuando no viene mal...
Eliminar¡Muchas gracias, Margari, y un besazo!
Dulce y sutil manejo de los significados de morir y dormir, son una reparadora terapia para querer entender la ausencia de un ser querido sin dolor. Un delicado relato.
ResponderEliminarQuizás también sueñe...
Besos.
Los niños son unos maestros y nos enseñan muy a menudo cómo hay que vivir. Aunque la´mayoría de las veces no les hacemos caso. Soñemos...
Eliminar¡Gracias, y besazos!
Nunca mueren: duermen, en nuestra memoria, en nuestros recuerdos, en un olor, en un rayo de sol. Y es a la vez fácil y doloroso despertarlos. Y volverlos a arropar.
ResponderEliminarHoy, me has encogido.Todos nos sentimos niños.
Abrazo grande, LuísMi.
Un besazo, Fram, y gracias por pasar por aquí a hablar conmigo, de niño a niño...
EliminarAix Luis Miguel, que relato tan bonito, cortito pero genial!!!!
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias, Lídia, me gusta que te guste.
Eliminar¡Besazos!
Me has arrancado una pueril sonrisa.
ResponderEliminarUn abrazo.
¡HA LLEGADO!, ¡YA LO TENGO,
EliminarY sabes? es más bonito que en la foto. jajajaja
Gracias, Luis, espero pasármelo bien con tu libro, "las sombra de las horas" ya te contaré cositas de él.
Luego le hago una fotito y me lo llevo al "feisbuc"
Un abrazo.
¿Sonreíste? ¡Qué bien! De eso se trata también...
EliminarQué a gusto estarán mis sombras en tierras castellanas. Espero que me cuentes y que no solo esté bonita la portada... Je, je.
Te busco por face...
¡Besazos!
Es así, tal cual, se duermen y lo hacen con esa paz que solamente sentimos cuando definitivamente los sabemos dormidos. Es breve tu relato, pero es íntimo, cálido y sobre todo especialmente lleno de sentimiento.
ResponderEliminarUn beso!
Gracias por contarme tus sensaciones, FG, me encantan...
Eliminar¡Un besazo!
Este es uno de los micros que no tienen nada que envidiar a Libertad. En el fondo y en la forma. Magistral, hermano. Muás.
ResponderEliminar¡Qué bien hermana! Mi micro se ha puesto muy contento con tu comentario y me ha dicho que te dé un beso y las gracias. Hecho. Muases.
EliminarEs cierto los Padres jamás se mueren, siempre están dormidos para nosotros, con sus bellos Sueños y estando a la expectativa de lo que hacemos.
ResponderEliminarEspero que el Rayo tenga Suerte...¡¡¡Hombre, pero otro día!!! Nos hacen falta mucho esos puntos para poder ser Candidatos a ganar la Liga...Si la ganamos iré a Neptuno con toda seguridad.
Hace Tiempo que me cae muy bien el Rayito, desde la época de los 70 y 80, cuando se le llamaba el "Matagigantes"...¿Te acuerdas?
Abrazos.
Bonita forma de travestir dormir y morir. Dos palabras que tienen mucho en común, (Salvo el final, claro).
ResponderEliminarUn abrazo.
¡Me parece precioso el micro!
ResponderEliminarMe ha encantado descubrir tu blog.
Un abrazo