Cuando por fin llegó a comprender
el soy, el fui acabó con él.
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Su vida conjugó todos los
tiempos del verbo ser. Hasta que se topó con la primera persona de singular del
pretérito perfecto simple.
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Era muy coqueta. Pintó sus
ojos con la raya más perfecta de su vida; esa noche tenía una cita muy
importante. Con su fui.
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Vivió en el soy y fue feliz,
muy feliz. El seré, paso por él con dudas. Más tarde, el sería le hizo infeliz.
Y hoy, al llegar el fui, no dudó en acompañarle.
Pues voy a tener que repasarme la conjugación del verbo fui, o del soy, o del seré... ¿qué lío! Por cierto, ¿fuiste a París? Je,je. Muás.
ResponderEliminarLa Gramática, tenemos que sacar la Gramática. Un laberinto de sentimientos precioso y difícil, eh ??
ResponderEliminarHoy nos haces estrujarnos la cabecita un poco... Menos mal que tengo fresquitas, fresquitas las formas verbales, que las está estudiando mi peque este año. Así que me ha gustado estas magníficas reflexiones de hoy, con su poquito de sentimiento, de nostalgia, de vida...
ResponderEliminarBesotes!!!
Cuando tienes un fui en tu pasado,tu soy tiene que luchar diariamente para seguir siendo soy, aunque no tengas ninguna certeza del seré.Una lección de vida la que nos traes hoy, contada como solo tú puedes hacerlo,maravillosamente. Besos
ResponderEliminarQue sutil juego de las formas verbales,tendré que repasar...
ResponderEliminarBesos
Me gustás mucho. Espero seguir conociendo tu obra y tu vida. Con afecto. Juan José Sena.
ResponderEliminar;) Del fui nació el soy, semilla a su vez del seré. Y todos acompañados de "fueron, son y serán" Pues no soy si no son. :)
ResponderEliminarMe encantan tus "divagaciones" navegando-siendo tan cuerdas.
Sonrisa y abrazote son. :)