Dejó la taza de café sobre la mesa y se dispuso a cortar
un pequeño trozo de bizcocho de limón. Así le gustaba tomarlo, poco a poco,
saboreándolo, como hubiese querido hacer con su existencia, y no habérsela
comido de un solo bocado. Un bocado amargo y sin sustancia. Esa era la
sensación que ahora tenía mientras esperaba que le recolocasen la matrícula en
la parte de atrás de su coche.
Donde todos (Playa de Ákaba, 2016)
Hacia mucho tiempo que no conectábamos y establecíamos contacto por este maravilloso Mundillo Virtual.
ResponderEliminarMe encantó tu presencia en mi blog. Yo, ahora, me muevo menos por internet porque casi no tengo Tiempo.
Mi cariño hacia ti y hacia Koncha es perenne.
Mis recuerdos a tu hermana, toda la familia y, por supuesto, a Kafeto y familia perruna.
Abrazos.
Amigo, en la red se puede encontrar de todo, bueno y malo, pero yo me quedo con lo fundamental: haber conocido a personas como tú. ¡Un enorme abrazo, Pedro!
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