La náusea
La boca del estómago es muy sabia; dice siempre las verdades
que la otra, la que se transforma en labios, no es capaz de expresar. Como que
lo que a veces vomita son años y años de inmundicia tolerada, o como que la
náusea no es un fenómeno físico: la produce el poderoso que amasa su fortuna con
las manos de los parias que ha engendrado. Yo la escucho con frecuencia.
¿Me lo has dedicado a mí, hermano? Gracias. Muás.
ResponderEliminarTú misma... Me temo que hace un rato ha vuelto a hablarme y no de ti precisamente. ¡Dios, qué país!
EliminarMuases, hermana.
Yo también ando con el estómago revuelto. Un asco, el mundo. Tu relato, una joya: pequeño y brillante.
ResponderEliminarSaludos,
Sí, me parece que estamos casi todos por un estilo y ya me gustaría a mí no necesitar escribir esto...
ResponderEliminar¡Muchas gracias por pasarte y por tus palabras, Anna, y un besazo!
Si es que mirando alrededor, mundo, país y más cercanías, le entran a uno todos los males posibles y tal vez las náuseas son los que por el momento alivian un poco, solo un poco esos malestares.
ResponderEliminarBesos
Y más pasan los días y más vomitivo se vuelve el ambiente...
ResponderEliminarAbrazote, LuísMi