Los amigos de VallecasVa me volvieron a pedir un artículo de opinión para la edición de septiembre. Encantado de nuevo. Un hecho fortuito desencadenó en mí una serie de temores y de reflexiones que aproveché para contaros lo que a continuación expongo.
Deciros que os paséis por VallecasVa a leer todo su contenido, este periódico mensual de mi barrio merece la pena, viváis donde viváis. Os dejo con la peligrosa TELA DE ARAÑA.
“Las
arañas (orden Aranae) son el orden más numeroso de la clase Arachnida,
lejanamente emparentadas con otros grupos de artrópodos como los insectos, con
los que no debe confundirse.”
Un
rápido vistazo a Google y a la enciclopedia de la red (Wikipedia) nos deja este
inicio de definición de la araña. Más tarde nos cuenta que están repartidas por
todo el mundo y que son depredadoras (primera definición del diccionario de la
R.A.E. de la palabra depredar: Robar,
saquear con violencia y destrozo). Y también, que tienen glándulas
venenosas con las que paralizan a sus presas. Y que producen seda con la que
fabrican redes de caza (telarañas). Pensaréis que esto es una columna de
opinión y que para saber de estos artrópodos están las enciclopedias; virtuales
o no. Sí. Pero os cuento esto porque quería hablaros de la visión que tuve el
otro día y me ha parecido la mejor manera de acercaros a ella. Veréis:
Bajaba
yo por la avenida de la Albufera hacia
el Campo del Rayo para asistir al primer partido de la temporada de nuestro
equipo y llegué a la altura del cruce, con semáforos, de la avenida de Buenos
Aires. El sol comenzaba a desaparecer por detrás de los árboles del parque
Azorín y sus rayos, entrelazados con las sombras de las hojas, alcanzaron mis
ojos en el preciso instante que miraba a los colores para averiguar si me
permitían cruzar. Fue cuando las vi. El contraluz me las ofreció. ¡Qué
escalofrío! Sus finas y cuantiosas fibras casi ocultaban las luces roja, ámbar
y verde. ¿Por qué estaban allí? Porque… ¿el Ayuntamiento no tiene dinero para
su limpieza? Es lo primero que se me ocurrió. Porque… ¿el presupuesto de
mantenimiento de enseres públicos, y otros más, se tienen que emplear en los
Juegos Olímpicos que van a llenar unos cuantos bolsillos, amplios, de Madrid y
de España, y a repartir calderilla por alguno modesto? Qué idea más mezquina la
mía, pensé. También pensé en el uno de agosto pasado. Por la tarde. En la
sesión del Congreso de los Diputados. No sé por qué… ¿o sí? Sí, sí, creo que lo
sé… Depredadoras, depredadores. Venenosas, venenosos. Telas de araña. El
recuerdo de los discursos de aquellos artrópodos trajeados, en el púlpito, me
hizo dudar… ¿estaríamos en el principio del final?, ¿la seda se iría
extendiendo por la ciudad? La mezquindad se convirtió en pavor, y el pavor en
esperanza (por fortuna, ya con minúsculas en nuestra Comunidad).
El
verano pasa y no se nos debe olvidar lo que las arañas nos contaron ese día uno
de agosto. El veneno. Será el momento de volver a invadir las calles con
nuestras tijeras pacíficas, solo un dibujo sobre el papel, para ir cortando uno
a uno esos hilos de seda con los que nos quieren cazar. En nuestras manos está;
solo dos dedos son necesarios para usarlas, con ellos podremos deshacer sus
redes. Pero hacen falta las manos de todos.
Por
último, os quiero avisar de que estos artrópodos, las arañas, mudan su
esqueleto externo (exoesqueleto) periódicamente (ecdisis). Aunque son los
mismos.
Por
cierto, aquella noche el Rayo ganó.
Arañas que se reproducen a pasos gigantescos y cada nueva generación hila mejor sus lazos con flexibles y elásticas madejas.
ResponderEliminarAbrazos.
¡¡¡Ah, por cierto, creo que esa noche, también, gano la Ponferradina!!!
Solo espero que estos malos presagios se queden en eso: en presagios. Por cierto, el Rayo no ha vuelto a ganar. Muás.
ResponderEliminarCon razón nunca me han gustado las arañas...
ResponderEliminarBesotes!!!
Pues si me alegro por el Rayo Vallecano y a las arañas cuanto más lejos mejor sea de la especie que sea...
ResponderEliminarOye, lo que da de sí un paseo y un semáforo. Muy buena la lección que nos traes sobre las arañas, aunque las de ocho patas al menos pueden útiles para reducir insectos, yo creo que las otras, las trajeadas son mucho más dañinas, habrá que echar dos manos y las piernas y la garganta para gritar bien alto, porque además están bastante sordas.
ResponderEliminarY enhorabuena, por la colaboración con el periódico y por supuesto por esa victoria del Rayo.
Besos