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jueves, 22 de noviembre de 2012

COLORÍN COLORADO DE "LA SOMBRA DE LAS HORAS" EN TORREMOLINOS



…Un reloj desposeído de horas.

Así fue como acabó, sin haber terminado, nuestro cuento-invitación de Torremolinos y, ahora que he regresado a mi rincón favorito del ByMe, me gustaría seguir contándooslo.

Se quedó mirándolas, con aquellos ojos tristes, cansados de buscar sin fruto las manecillas que un día dieron sentido a su vida.
-Aquí me veis, solo, inútil, manejado por el sol y la luna, ya no soy yo el que les indica la hora, ahora son ellos los que  mandan sobre mí. Hoy, os he invitado a mi fiesta para que me ayudéis a superar mi desgracia. Hasta mi castillo ha llegado la leyenda de las veinticuatro historias de La sombra de las horas. Solo quiero que me digáis una cosa: ¿es cierta?

Byron me ha preparado hoy un Gin Tonic como hacía tiempo…

Las historias callaron, no podían responder, ¿cómo saber si su vida era real o imaginaria? El silencio enmudeció las fanfarrias, los príncipes y las princesas dejaron de bailar, Cupido encogió sus alas y las ocultó tras sus hombros.
-Ya sé, ya sé, nunca lo habéis…
El reloj no pudo continuar hablando, la historia más pequeña, de un salto, se colocó sobre su sombra, la tibia sombra que descansaba sobre los últimos peldaños de la escalera tapizada de púrpura y, con su mínima voz, se dirigió a él.
-Aquí tenéis la solución.

¿Y esa chica?, es la primera vez que la veo por aquí. ¿Qué buscará con tanto afán en el periódico? ¡Oh!, perdonad, que os distraigo; seguid, seguid escuchando.

Sacó de entre sus ropajes el libro que antes había ocultado y se lo entregó al reloj. Este, leyó el título y habló.
-Diario de un hombre mortal. Dime, pequeña historia, ¿tú que sabes de la inmortalidad?
-Sé lo que vivió el hombre que vive en mí, lo que sentía cuando sus relojes no tenían manecillas, como tú, y lo que ocurrió cuando el tiempo apareció en su camino. Pero yo solo soy una pequeña historia y no puedo pensar. Nunca podré pensar.
El reloj no paró de leer hasta agotar la última letra. Y cerró el libro. En su cara apareció el rictus de la serenidad.
Volvió a hablar.
-¡Historias, pasad al salón de actos. Allí no hay ventanas que os avisen del día y de la noche. Allí sí soy yo el que maneja el tiempo que no existe. Allí viviremos todos los segundos, los minutos, las horas. La eternidad será vuestra!



Ahora sí os debo interrumpir. En el bello salón de actos del Centro Cultural Pablo Ruiz Picasso, pudimos agradecer la presencia del Alcalde de Torremolinos, D. Pedro Fernández Montes, junto a su esposa y la Teniente de Alcalde Dª Encarnación Navarro. En el camino de Málaga a Torremolinos recibí una llamada comunicándome que el señor Alcalde acudiría a la presentación. Nada, por si eran pocos los nervios…  Estando, como estaba, pendiente de salir corriendo, nada más parar en la estación de cercanías el tren, para los estudios de Torremolinos TV, donde me esperaba la Princesa (de cuento, no de Mónaco) Carolina para hacerme una entrevista.
También pudimos agradecer las atenciones que todos y cada uno de los trabajadores del Centro Cultural tuvieron con nosotros y las de los trabajadores del Ayuntamiento que se acercaron por allí. Y ya que os estoy contando un cuento, os diré que allí estuvo nuestra hada madrina Rocío, del departamento de cultura, verdadera artífice, junto con Juan Fernández, de que nuestras sombras brillaran en aquel paraíso.
Y, por supuesto, agradecimos la asistencia de los torremolinenses que se acercaron hasta allí. Y muy, muy especialmente a nuestra compañera bloguera Marilú (Cuentalibros) que desde Málaga se desplazó para acompañarnos y a su amiga Isa. De la noche de “pescaítos” y vino que vivimos después con ellas os hablaré en otro momento (o quizá no…).
¿Habéis visto la de hadas y princesas que tiene este cuento? Bueno, pues ahora vienen los Reyes y las Reinas del cuento a dejaros los colorines, colorados. Gemma, Ana y Miguel, en representación de los sobrinos que no pudieron acercarse hasta allí, aunque los tuviésemos siempre presentes, van a cerrar este cuento que siempre permanecerá abierto entre nosotros. Les pedí que, en unas líneas, expresaran, para todos vosotros, lo que habían vivido. No he tocado ni una coma. Si con el micrófono se manejaron a las mil maravillas, no os digo nada con la pluma.
¡Vaya! Ese buen hombre del bombín acaba de derramarme el escaso líquido que me quedaba en el vaso sobre el pantalón. Y ni se ha dado cuenta que ha tropezado en mi mesa… ¡Perdón! Os vuelvo a distraer…
¿Dónde estaba? ¡Ah! Sí, Reyes y Reinas…
Gracias hermana Concha (Arlequín) por tu magistral presentación, como siempre, y por tu huida del guion. Gracias Lucía. Gracias Gloria. Y gracias a toda la tropa familiar y de amigos que se quedó en Madrid, tras el teléfono.




GEMMA


Acompañar a otro en busca de sus sueños es siempre una tarea emocionante, más aún cuando el “sujeto buscador” es alguien importante para ti, como lo es Luis Miguel para todos los que participamos en esta aventura. La aventura de poner alma y voz a las palabras que él escribe, y que ya llevan por dentro la propia alma del escritor. Cuando frente al texto me sobrevienen los nervios y la voz empuja hacia adentro, temerosa de no estar a la altura de las palabras que tiene delante, pienso en la ilusión que me hace ser lectora de mi tío, reconvertido en escritor, y ese sentimiento es el que me sostiene y me hace sonreír mientras recorro las letras y miro de reojo a la gente que me escucha.


ANA
Torremolinos, con su arena sabor limón contempló las palabras que Luis Miguel Morales nos transmitió a través de Ana y de Julio. Todo sucedió un viernes, saltando de constelación en constelación hasta el atril. Nos fuimos alejando, unos con los ojos abiertos y otros con la mente sabor limón, para encontrarnos en la arena. Arena que Ana y Julio compartieron con nosotros gracias a mi tío, para hacernos partícipes de esta vida, de su vida, creando un firmamento que nos emociona y ante todo, nos deja sabor a limón.

MIGUEL
Así fue. Me enteré de que aquella tarde se iba a hablar de mis aventuras, de mi vida, de mí. Cogí la maleta y el espejo y allí llegué, a aquella pequeña gran ciudad donde tanto he veraneado (y lo que aún me queda) de nombre Torremolinos.
Me encontraba ansioso de saber qué es lo que se iba a decir. Entré en el salón de actos sin hacer ruido y me senté en una esquina, con el pequeño espejo en el bolsillo por si era necesario. Impresionado por todo lo que Román había transmitido a aquella gente de mis aventuras, pensé que debían conocerme mejor. Sin pensarlo demasiado, interrumpí la presentación y, vivaz, me subí al escenario para que mi boca fuera el altavoz de las palabras que un poeta escribió. EL ESPEJO. 

16 comentarios:

  1. Muchas felicidades por unas horas que tendrán mucha luz en tu vida. Felicidades.

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  2. Román :), no he estado allí pero como si hubiera estado tal como nos lo cuentas y por mis pensamientos que te acompañaron (¡me cachis! me perdí el intermedio de pescaíto jaja con lo que me gusta)
    Y ya estoy esperando todos los relojes de sol, de arena y clepsidras varias que irán desgranando todas esas horas de lectura grata que seguro, nos tienes reservadas.
    Un abrazo grande.

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  3. Reina y Republicana, a la vez... ¡Ayy, si es que mi hermano consigue todo lo que se propone! Muás, y siempre dispuesta a sus deseos, mi autor.

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    1. P.D. Y mi reconocimiento, y enhorabuena, al trío de Ases junto a los que disfruté en el escenario. Ahora vuelvo a quedarme boquiabierta al leer sus impresiones y emociones. Gemma, Ana, Miguel, mi admiración y mi aplauso. Besitos.

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  4. Muchas felicidades, Román, desde aquí sabes que te hemos enviado mucha buena vibra y con tus crónicas, ha sido como si hubiéramos podido acompañarte, lo que es un honor.

    Un abrazo.

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  5. Muchísimas felicidades Román! Y muchísimas gracias por esta crónica tan especial, que nos hace sentir ahí, bien sentaditas en una butaquita presenciando esta maravilla de presentación.
    Besotes!!!

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  6. Felicidades, Román, me alegro que las cosas vayan viento en popa. Me ha gustado mucho esta entrada, me hace soñar y sonreír.
    Un abrazo.

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  7. Muy bien rematado el cuento, sí señor.
    La presentación de lujo, autoridades políticas, reyes y reinas, ¡qué nivel! Aunque yo diría que lo mejor de todo es la compañía, ¿o será el vino y los pescaítos?

    Besos

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  8. ¡¡¡Felicidades, Román!!!
    Gran Entrada, mejor Presentación y un Lujo de Cuento.
    Un abrazo.

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  9. Madre mía, qué cantera de posibles autores nos traes :) el cuento ha sido estupendo y todo me va resonando, porque estoy a pocas sombras de hora para terminar cierto libro de relatos. Eso sí, el vino y el pescaito deja huellas imborrables de memoria. Besos a todo el elenco de reyes, reinas, consortes y demás.

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    1. Recibido, por la parte que me toca. También guardo en mi memoria el sabor del pescaíto... del vino no me acuerdo, jeje. Firmado: Arlequín.

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  10. Gracias por compartir con nosotros tu, ya indudable, exito y por la forma de hacerlo.

    Felicidades e nuevo y un abrazo.

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  11. Las historias se pueden contar y CONTAR. Ya no digo más...

    Guarda muy bien este recuerdo único.

    Un beso

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  12. Que pedazo de tropa, de reyes y reinas llevas contigo y tras de ti. Felicidades por todo ello. BESAZOS

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  13. Genial haber podido estar allí para compartir aquel inolvidable ratito con "el tío" y con algunos de vosotros :) Esperando la siguiente parada! Un beso

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