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domingo, 16 de septiembre de 2012

LAS VIDAS DE JULIO


"Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines"
PROVERBIO SIOUX



EL ESTRECHO

-Esta noche zarpamos, acaban de llamarme.
Pasaban los segundos y solo oía su respiración fuerte y entrecortada.
-¿Estás ahí?
-Sí. Perdona. Estoy muy nerviosa…
-Vamos, no te preocupes. El mar es un buen amigo nuestro. Te recojo a las once.
-Bien, estaré preparada. Un beso.
-Un beso.
Era una noche de verano distinta a las, en otro tiempo, repletas de gente entrando y saliendo de los pubs, paseando o encaminándose a sus embarcaciones. Esta noche solo les acompañaba la luna reflejada sobre las tranquilas aguas de la bahía. Bajaron con cuidado el escarpado camino. Abajo les esperaba Pedro; así les dijeron que se llamaba. Nunca le habían visto. Julio habló con él en un par de ocasiones por teléfono; dos conversaciones cortas, cruzándose las palabras necesarias, ni una más. En la última, Pedro, fue tajante.
-¿Julio?
-Sí, soy yo.
-Salimos hoy. A las once y media debéis estar en el acantilado.
Casi no le dio tiempo a decir de acuerdo cuando se cortó la comunicación.
Distinguieron entre la oscuridad a un pequeño grupo de personas arremolinadas en la orilla. Al llegar a su lado se fijaron en sus jóvenes caras. Cruzaron unos fríos saludos y esperaron su turno. Un hombre bajito, moreno y con voz grave, les iba dirigiendo.
-¡Vamos, deprisa! ¡Rápido!
Soltaron los bultos sobre la cubierta. Julio miró a su alrededor mientras el motor se ponía en funcionamiento. Isabel dio un respingo y se acurrucó entre los brazos de Julio, sin querer ver como se alejaban, poco a poco sobre las rocas, las luces del pueblo. El silencio del mar, solamente roto por el ruido del pequeño motor, se fue convirtiendo en un siseo monótono y cada vez más fuerte.
Se sobresaltó cuando llegó a sus labios una fría gota de agua salada. Se incorporó despacio, intentando no despertar a Julio, y observó cómo el mar no era el mismo que habían dejado hace unas horas. Las olas, por momentos, se hacían más grandes y la luna llena se ocultaba a ratos detrás de las nubes que salpicaban el cielo. Cuando volvió la vista sus ojos se toparon con los de uno de sus compañeros de travesía, enfundado en su abrigo y abrazado a la chica que tenía a su lado.
-Julio, -le susurró al oído- tengo miedo.
Julio entreabrió los ojos.
En ese instante, la barca dio un fuerte vaivén y su motor se quedó en silencio.  Se alzaron todos de inmediato y fijaron sus miradas en el patrón que, con el timón fuertemente asido y la desesperación en su rostro, intentaba no perder el rumbo. En unos segundos el cielo se inundó de nubarrones negros y comenzó a llover con fuerza mientras el mar dibujaba unas olas enormes.
Los dos siguientes días fueron horribles, las tormentas se repetían con mayor o menor violencia y no se avistaba la más mínima señal de tierra. Los mareos, los vómitos, los llantos, los gritos de desesperación fueron pasando por todos. Dos chicos de piel muy blanca, en un momento de alucinación, creyeron ver un islote a escasos metros y se lanzaron al mar, desapareciendo entre las olas. El ánimo y las fuerzas iban desvaneciéndose paulatinamente.
Al amanecer del tercer día, Julio incorporó su torso pesadamente y dirigió la mirada a la línea del horizonte. El mar aparecía tranquilo. Fue girando, despacio, la cabeza.
-Nada, sólo agua. ¿Y aquello?
Cerró y se frotó ambos ojos con ansiedad. Los abrió, fijó su vista en aquel punto distante y volvió a repetir la operación.
-¡No, no es mi imaginación, se mueve algo!
Tras unos momentos de desconcierto se convenció de que la sombra que se acercaba rápidamente hacia ellos era una barcaza. Súbitamente su cuerpo recuperó toda la energía perdida.
-¡Estamos salvados, vienen a por nosotros!
A la mañana siguiente, mientras se recuperaban tumbados sobre el sucio suelo del viejo y húmedo almacén del puerto en el que pasaron la noche, Julio, hojeando un arrugado periódico local, más o menos logró entender, con su escaso conocimiento del idioma árabe, la noticia de la primera página:

“EL PROBLEMA DE LOS INMIGRANTES.
Dos inmigrantes de la barca que llegó anoche a Alhucemas, tras casi tres días a la deriva, murieron ahogados tras lanzarse al mar.”

12 comentarios:

  1. Magnífico Relato sobre una Terrible Realidad que a todos nos debería poner los pelos de punta, la conciencia helada y Tempestades de Tormentas en nuestro Interior, empezando por los dirigentes de los Países que se llaman "Desarrollados"
    Un abrazo.

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  2. Son historias reales que sólo cuando nos salpican nos damos cuenta de las tragedias.

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  3. Sí... Hermano, nunca se sabe en cuál de las dos orillas nos tocará estar. Muás.

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  4. "Camina tres lunas con sus mocasines"...Sólo al encontrarnos en la piel de otro alcanzamos a entender su dolor... Tu relato (magnífico) me recuerda la situación de tantos emigrantes españoles de hace un par de generaciones más o menos. Situación que ahora viven muchos de sus nietos (aunque menos desvalidos por conocer idiomas)
    Un abrazo.

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  5. Una historia muy real, por desgracia, aunque queramos no verla...
    Besotes!!!

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  6. Romàn..." El estrecho "

    Es muy triste ver zarpar a un barco, si en ellos van amores
    que quizàs no tengan regreso.

    un beso

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  7. Cierto, hoy es de noche, pero mañana puede ser de día. Es algo que no está en nuestra mano y pertenece a la más cruda realidad.
    Abrazos, amigo.
    Lupa

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  8. Este refrán intento tenerlo siempre presente en todas las parcelas de mi vida.
    En cuanto a tu relato has conseguido de nuevo emocionarme, le has dado la vuelta tan magistralmente que tal vez si la leyeran “algunos” podrían ponerse en el lugar de ellos, al menos hacerse una idea.Besos

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  9. Es increíble que en tan solo 14 kilómetros de agua haya tanta desgracia y tanto drama. Gran relato.
    Saludos

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  10. ¡Impresionante!... y lo terrible del caso es que no va a dejar de ocurrir y que se está ampliando pues ya, desde nuestra tierra, están saliendo muchos emigrante (de otro tipo y en otro modelo de "patera"), pero empujados por las mismas necesidades y con idéntica angustia.

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  11. Buenas,

    hemos llegado a ti despues de leer tus relatos en tu blog, y nos gustaria que te unieras a nuestro proyecto de literatura en la red.

    Si tienes interes, puedes escribirnos a contacto@publize.com y te ofreceremos más detalles.

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    Saludos

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  12. Si. Estoy helada. Tras leer la noticia de Elena Urbano y sus padrinos noruegos, creo que esto que narras aquí, puede ser en cualquier momento una realidad más.

    Esto y mucho más nos puede llegar a pasar...ya se aproxima por el horizonte, que no es azul sino negro.

    ...planea sobre nuestras vidas.

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